Muchos temen a las serpientes, a los alacranes y las arañas. Pero pocos se alarman ante la presencia de un potencial asesino que revolotea sobre nuestras cabezas, se esconde en la oscuridad de los armarios y nos ataca cuando menos lo esperamos.

Este letal enemigo es el mosquito.

La especie Aedes aegypti, un mosquito también conocido como el patas blanca, y Anopheles han causado más sufrimiento y muertes entre los humanos a través de los siglos que las otras 3.500 especies de mosquitos conocidas hasta ahora al transmitir virus peligrosos como la fiebre amarilla, la malaria, el dengue, el chikungunya y el Zika.

El Aedes aegypti es el trasmisor de varios virus como la fiebre amarilla, el chikungunya y el Zika virus. (Foto European Centre for Disease Prevention and Control).

Para tener una idea de la letalidad de la minúscula plaga, el mosquito fue el responsable de unas 438.000 muertes por malaria, o paludismo como se le conoce en algunos países de Sudamérica, en 2014. Y casi medio millón de fallecidos es apenas “una pequeña fracción de los 214 millones de personas que contrajeron la enfermedad ese año”, explicó Liwang Cui, quien lidera una investigación para eliminar ese mal en el el sur de Asia en la Universidad Penn State.

Captura de pantalla del Informe Respuesta Mundial para el Control de Vectores 2017–2030 de la Organización Mundial de la Salud.

La mortalidad del Zika es menor pero las secuelas son mayores para las mujeres gestantes o personas con problemas de salud. Luego de la epidemia mundial declarada por la Organización Mundial de la Salud en 2016, un grupo de investigadores españoles anunció importantes avances en el desarrollo de una vacuna contra el Zika, una enfermedad que puede causar graves problemas neurológicos, anomalías cerebrales en bebés cuyas madres fueron infectadas con el virus durante el embarazo e incluso la muerte.

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Y cuando la comunidad científica comenzaba a contener los estragos de la malaria y el Zika, médicos latinoamericanos han reportado la acelerada propagación de un nuevo patógeno transmitido por los mosquitos: el virus mayaro.

¿Qué es el mayaro?

Al igual que el dengue, el paludismo y el Zika, el mayaro es un virus que se contrae por la picadura de un mosquito.

A las personas que tienen mayaro les duele todo: las articulaciones, los músculos, la cabeza, las órbitas oculares. También les das fiebre, les sale una erupción en la piel y sienten náuseas y dolores estomacales que pueden terminar en vómitos y diarreas.

El virus tomó su nombre de la provincia de Mayaro, en Trinidad y Tobago, un país insular que queda a unos 50 kilómetros de las costas orientales de Venezuela. Fue allí donde el virus fue identificado al analizar las muestras de sangre de 5 obreros con síntomas en 1954.

Desde entonces, sólo se habían reportado pequeños brotes de la enfermedad en países del centro y el sur del continente americano.

Aunque existe la creencia de que el mayaro es transmitido por el patas blancas, una investigación determinó que el Aedes aegypti no es un vector tan eficaz para portar ese virus. Por el contrario, las cuatro especies de Anopheles, originarias de regiones geográficas apartadas en África, Asia y América, sí son eficientes portadores del Mayaro. Eso significa que el virus podría esparcirse con rapidez por el mundo entero.

Entró por la puerta grande

Médicos de Maracaibo, la segunda ciudad de Venezuela con un área metropolitana de unos 5 millones de habitantes, ubicada en el occidental estado Zulia, han detectado un alarmante aumento de las visitas hospitalarias por severos cuadros virales.

Nosotros lo estábamos esperando desde mediados de este año y entró por la puerta grande. Ahorita está afectando mucho gracias a que el vector se reproduce muy rápido”, dijo un epidemiólogo, que pidió reservar su nombre por temor a represalias, al diario Panorama.

Las pésimas condiciones sanitarias del Zulia y el desconocimiento del personal asistencial han contribuido a la propagación del mayaro, según ese especialista.

Esa opinión fue confirmada por Alejandro Rísquez, epidemiólogo y profesor universitario, quien aseguró en una entrevista televisada que en los estados llaneros y orientales se ha confirmado por laboratorio la existencia del mayaro.

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Rísquez alertó que es necesario monitorear los síntomas de una persona con mayaro porque aunque las complicaciones son raras pudieran poner en peligro la vida del paciente. “Hay un pequeño porcentaje que puede presentar hemorragias severas y la muerte del paciente«, dijo Rísquez.

Pero las autoridades sanitarias negaron venezolanas la existencias de casos en el Zulia. La secretaria de Salud, Omaira Prieto, dijo a la prensa local que no tiene información en los boletines de epidemiología nacional y que el último brote se reportó en 2010.

Prieto se refería a la extraña aparición de 77 casos en el pueblo La Estación, del estado Portuguesa, que también queda en el occidente venezolano.

En el cuadro rojo se observa la ubicación del brote del virus Mayaro en La Estación, municipio Ospino, del estado Portuguesa en Venezuela, en 2010. (Captura de pantalla Centros de Control y Prevención de Enfermedades)

Pero los servicios de emergencias en el Zulia están desbordados.  Sólo en el Hospital Chiquinquirá de Maracaibo tres de cada siete pacientes son diagnosticados con algún virus que incluye fiebre y diarrea.

El especialista en medicina familiar,  Carlos Pachano, dijo al Diario de Los Andes que el mayaro está causando mucho daño en el país.

Pachano advirtió que si el mayaro no se atiende adecuadamente se complica con otitis y procesos bronquiales. “Deben tomar mucho líquido, acetaminofén, mantener el aseo personal y de los hogares”.

Peligro por debajo de los 2.200 metros

Pero el investigador mexicano Iván Renato Zúñiga Carrasco ha sido firme al afirmar que el virus mayaro representa una nueva amenaza para el continente americano en un artículo publicado en 2017 en la Revista Latinoamericana de Infectología Pediátrica.

Zúñiga explicó que el mayaro se transmite por la picadura de las hembras infectadas a casi cualquier altitud porque los mosquitos se pueden reproducir a la orilla de la playa hasta los 2.200 metros de altitud, lo que excluiría a los habitantes de grandes ciudades andinas como Bogotá, Lima y La Paz del contagio.

Pero los millones de americanos que viven por debajo de los dos mil metros deben tomar medidas.

“El cuadro febril es de corta duración, entre tres y siete días y suele resolverse por sí solo, aunque en algunos pacientes la afectación articular puede ser severa y de duración prolongada. El diagnóstico es mediante la técnica de RT-PCR. No existe tratamiento específico y el manejo debe ser sintomático de soporte”, detalló Zúñiga.

El científico explicó que los síntomas desaparecen en un máximo cinco días, con excepción de los dolores en las articulaciones y la unión de los tendones en las muñecas, codos, dedos, tobillos y rodillas. El dolor, que puede durar hasta dos meses, puede ser extremadamente agudo, al punto de generar incapacidad.

Ni una picada

Si quieres evitar los debilitantes síntomas del mayaro, el Zika, la malaria, el chikungunya, la fiebre amarilla y decenas de otros virus transmitidos por los mosquitos sólo tienes una opción: evitar a toda costa que te piquen.

Aunque puedes usar repelentes, mosquiteros e insecticidas cuando ya estés rodeado de ellos, la mejor prevención es evitar los criaderos de mosquitos dentro y alrededor de tu hogar.

Entre las medidas recomendadas por las autoridades sanitarias de América Latina están eliminar toda fuente de agua estancada donde los mosquitos puedan proliferar, tapar los recipientes donde almacenas el agua, cambiar a diario el agua de los floreros y desechar los neumáticos y la chatarra del patio que pudieran almacenar agua.

Cómo prevenir las picaduras de mosquitos (CDC)

Nota publicada originalmente en Yahoo Noticias.