Lo primero es el horror.

Ocho femicidios en un mes es demasiado, sobre todo cuando el informe del Observatorio de Violencia Armada con Enfoque de Género (Ovaceg) sólo incluye las víctimas de dos estados de Venezuela, Bolívar y Monagas.

Luego viene la razón y la comprensión del trabajo de un proyecto piloto sin precedentes que coordina la organización no gubernamental Comisión para los Derechos Humanos y la Ciudadanía (CODEHCIU).

En la lista de 8 víctimas de marzo hay dos niñas de 3 y 9 años. Ambas fueron violadas y asesinadas por familiares o personas de su confianza que debieron velar por ellas. La más pequeña murió en la parroquia Chirica de San Félix, estado Bolívar, y a la mayor la mataron en la parroquia El Tejero, municipio Ezequiel Zamora, de Monagas.

Una madre de 37 años y su hija de 14 fueron apuñaladas en su vivienda durante un intento de robo en Maturín, la capital de Monagas. El principal sospechoso también sería una persona cercana, el cuñado, quien se habría hospedado con la familia mientras el padre emigró a Perú para sortear la crisis económica.

Otra mujer habría muerto en medio de una balacera entre una banda criminal llamada Grupo R, guerrilla colombiana y la Guardia Nacional Boliviariana (GNB) en el municipio Sifontes del estado Bolívar.

Una joven de 18 años murió a balazos cuando presuntamente funcionarios policiales le dieron la voz de alto y ella huyó en su automóvil a toda velocidad en el sector Alto Perú de Guasipati, estado Bolivar.

La última víctima de marzo fue Ángela Aguirre, de 16 años, quien fue asesinada cuando paseaba en lancha con unos amigos en el río Caroní, en Puerto Ordaz.

Ovaceg, que cumplió su primer aniversario en abril del 2019, fue creado con el objetivo de monitorear la información publicada en medios, redes sociales y periodistas especializados sobre la violencia de género en Monagas y Bolívar.