Madrid también tiene su caravana de migrantes. Se cuelan a cuentagotas entre los 17 millones de viajeros internacionales que llegan cada mes al aeropuerto Adolfo Suárez en Barajas.

Vienen de distintas partes del mundo pero todos alegan haber huido para sobrevivir a la guerra, la violencia social o un gobierno autoritario.

Los afortunados que logran pasar como turistas por los controles migratorios se apresuran a la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras de Madrid, que funciona en la Comisaría de la Policía Nacional de Aluche, para solicitar el asilo político.

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