Notas desde Oslo (IV): «Las sanciones de EEUU son un desastre»

Notas desde Oslo (IV): «Las sanciones de EEUU son un desastre»

Como «desastrosa» calificó la politóloga noruega Benedicte Bull la orden ejecutiva emitida el lunes por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que impone sanciones económicas adicionales al gobierno de Nicolás Maduro para sacarlo del poder.

«No sé si va a entorpecer los esfuerzos de Noruega, pero sí creo que son un desastre. También va a afectar fuertemente al sector privado venezolano, Y probablemente causar más pobreza y miseria sin resolver nada«, expresó el martes la profesora del Centro de Desarrollo y Medio Ambiente de la Universidad de Oslo y directora de la Red Noruega de Investigación sobre Latino América.

En su cuenta de Twitter @BenedicteBull, la académica también señaló que «aunque Maduro es el objetivo, el embargo afectará a todos en una economía tan dominada por el estado como la Venezuela. Es como dejar que un francotirador use una escopeta. El resultado es una mayor criminalización de la economía y la pobreza».

Bull, quien es experta en las relaciones del sector empresarial con los estados y su impacto en el desarrollo económico, la equidad y la paz en América Latina, advirtió que con el bloqueo impuesto por Estados Unidos «las empresas extranjeras tendrán miedo a ser sancionadas por hacer transacciones con venezolanos, sean quien sean».

Washington anunció el lunes que todos los bienes e intereses del gobierno venezolano en Estados Unidos serían bloqueados y no pueden transferirse, pagarse, exportarse, retirarse ni negociarse.

Bull considera inevitable que las sanciones tengan un efecto negativo en el sector privado. «El gobierno es tan importante en tantos ramos que casi todos tienen alguna relación con empresas gubernamentales».

Conversación en Oslo

Días antes, durante una conversación en Oslo, la politóloga me explicó que una de las dificultades del proceso de mediación que facilita Noruega entre los representantes de Maduro y de la oposición era el enorme poder que el petróleo le otorga al estado venezolano.

«Eso cambia todo el escenario porque, por ejemplo, en Guatemala o el Salvador, el estado no tiene mucho poder porque no tiene recursos, dependen de la relación con el sector privado para obtener recursos», señaló.

En Venezuela sucede lo contrario. A pesar del deterioro actual de la industria petrolera, el estado venezolano está presente en todos los sectores de la economía y es prácticamente imposible funcionar si él. Las instituciones financieras internacionales lo pensarán dos veces antes de aprobar algún tipo de transacción con el empresariado nacional.

Bull ha señalado que la política exterior de Noruega con respecto a Cuba es diametralmente opuesta a la de Estados Unidos, porque ha mantenido un contacto fluido y ha intentado cambiar las cosas desde adentro, sin imposiciones ni acciones violentas, aunque reconoce que no siempre han tenido éxito.

La investigadora considera positivo que uno de los integrantes del equipo que ahora en Venezuela estuvo cuatro años en Cuba y conoce muy bien cómo funcionan las tensiones regionales. «Eso ha sido importante. Estados Unidos ha jugado las cartas de manera un poco extraña. Son muy torpes ahora».

Y mientras la posición de Rusia sobre la crisis venezolana aún no está demasiado clara, China permanecerá en Venezuela sin importar quién esté en el poder.

Moscú probablemente asumirá una posición pragmática porque el dinero que mantenía la relación comercial de la ventas de armas se acabó y las inversiones petroleras también están mermando. «Han sido esa arena para mostrar que son un poder mundial todavía, aunque en realidad no lo sean. La economía rusa tampoco es muy fuerte. Pero es difícil de predecir hasta cuándo van a estar firmes con Venezuela. ¿Qué van a hacer cuando les cueste demasiada plata apoyar a Venezuela? Ellos no son una potencia que tienen los recursos para estar allí 50 años como hacen los chinos. Los chinos sí están allí para quedarse».

La fortaleza del silencio

«Noruega comenzó construyendo puentes para la paz, pero luego de varios fracasos se dio cuenta que lo mejor es cavar túneles para sortear los obstáculos que hay en la superficie», dijo Bull sobre el trabajo de su país en otros procesos de mediación.

Relató que normalmente el gobierno de Noruega, la academia y la sociedad civil tiene una comunicación muy fluida sobre prácticamente todos los temas, pero sobre el caso de Venezuela no se ventila absolutamente nada.

La costumbre de callar para construir la paz la aprendieron de sus errores en el manejo de otros conflictos difíciles como en Sri Lanka, donde fracasaron de manera rotunda. «En ese entonces Eric Solheim era ministro de Desarrollo y Medio ambiente. Andaba de alto perfil y fue muy criticado y allí aprendieron la importancia de tener un perfil muy bajo».

Desde entonces, los noruegos hacen hincapié en el trabajo de equipo y no de un individuo para lograr la paz. Los integrantes de ese grupo poseen altas calificaciones técnicas y trabajan de manera sistemática y profesional a largo plazo. No alardean sobre sus pequeñas victorias. Van avanzando de manera lenta y callada «y lo hacen con éxito».

Bull aseguró que los noruegos no desean ver ningún tipo de filtración sobre el proceso en la prensa. «Yo no sé nada de lo que ocurre en las negociaciones»

Sobre las imprudencias de las delegaciones que representan a Nicolás Maduro y los partidos políticos opositores, Bull expresó: «Dicen que ha sido un desafío enorme porque las cosas se filtran por todos lados y puede ser muy dañino. He leído en el ABC de España sobre la agenda que estamos discutiendo. El hecho que ya sabemos de las negociaciones no fue por Noruega. Los noruegos no querían eso. Como lo hicieron en Colombia, no decían nada hasta que hubo anuncios. Ocurrió como tres días antes de la conferencia de prensa, con todas las FARC a las afueras de Oslo. Una semana antes nadie sabía nada».

La politóloga dijo que las negociaciones secretas para la paz en Colombia duraron al menos un par de años. Todo lo que circula en los medios sobre el proceso venezolano «no ha salido de la boca de los noruegos».

Pero el caso de Venezuela tendrá sus desafíos porque no existe ningún tipo de precedente. «El autoritarismo ha llegado paulatinamente, ha sido un proceso muy largo. No fue un golpe de estado como en Chile, ha sido un proceso muy largo, y eso complica las cosas».

El tiempo de los moderados

Una de las estrategias de Noruega podría ser el fortalecimiento de una clase de dirigentes más moderados que pudieran participar en un acuerdo político para luego llamar elecciones. Eso explicaría los rumores, no confirmados, que el líder opositor Juan Guaidó y el político chavista Héctor Rodríguez serían los potenciales candidatos en unos eventuales comicios posteriores a un acuerdo.

«Porque con referéndums ahora, sin renovar la institucionalidad no veo cómo puedan funcionar. Eso lo hicieron en Chile, pero ahora en Venezuela un referéndum es imposible, porque si el gobierno controla el CNE, controla todo el sistema es muy difícil».

Bull descarta que los negociadores permitan a Maduro instalar una «mesa permanente de diálogo con la oposición» como hizo el presidente Hugo Chávez en el pasado. «Es obvio que esa no es la solución».

Olvidarse de lo robado

Aunque todos las dificultades parecen insalvables, Bull considera que es posible ganar el apoyo de la clase empresarial que se ha lucrado del chavismo.

 «Es un tema complicadísimo. Pero como se demostró el 30 de abril , la gente que ha hecho mucha plata también están cansados del diálogo y estarían dispuestos a negociar. Yo creo que ese es un problema que se puede solucionar».

Uno de los desafíos es que hay mucha gente que depende de que Maduro o el Chavismo permanezcan en el poder. «Es como un mexican stand off, un sistema creado por dependencias y clientelismo», donde también hay que sumar el factor militar.

Y para lograr que haya un cambio político, es necesario hacer concesiones. «Quizás el acuerdo pudiera no ser muy lindo, pero podría ser un acuerdo que funcione. Hay que aceptar que los ladrones se van a quedar con bastante».

Indisposición militar

Sobre la presunción de que los militares no forman parte del actual proceso de negociaciones, Bull cree que es «preocupante pero entendible».

Si el ministro de la Defensa de Maduro, Vladimir Padrino López, y otros altos jefes militares, no están en la mesa de diálogo no es por decisión de Noruega sino porque ellos así lo prefirieron.

«Por ejemplo, en Colombia los noruegos trabajaron durante 10 años antes de las negociaciones. De hecho, nuestro instituto estuvo involucrado en un trabajo muy sistemático con los militares sobre derechos humanos y estuvieron muy incluidos en las negociaciones. De hecho fueron muy importantes para llegar a un acuerdo».

Sobre las actuales conversaciones en Barbados, Bull dijo desconocer por completo las razones para no incluir a Padrino López ni a Diosdado Cabello pero infiere que es porque no han estado muy dispuestos a negociar.

«Son los hardliners. Es complicado trabajar con ellos y los noruegos han intentado trabajar con los moderados de los dos lados, del chavismo y la oposición. Porque tampoco está María Corina (Machado) ni otros actores» de línea dura, dijo.

Notas desde Oslo (III): La mediación noruega en las negociaciones y el alto precio de la salida de Maduro

Notas desde Oslo (III): La mediación noruega en las negociaciones y el alto precio de la salida de Maduro

La mediación de Noruega ha resultado útil para reunir bajo el mismo techo a los representantes de Nicolás Maduro y a los negociadores de los partidos políticos de la oposición democrática para avanzar hacia una transición política que alivie el sufrimiento del pueblo venezolano.

La Ministra de Asuntos Exteriores, Ine Eriksen Søreide, informó el 2 de agosto que los «actores políticos de Venezuela continúan las negociaciones iniciadas en Oslo en el marco de una mesa que trabaja de manera continua y expedita» . Agregó que las «partes han reiterado su voluntad de avanzar en la búsqueda de una solución acordada y constitucional, enfocada en el bienestar del pueblo venezolano».

Søreide pidió, al igual que en un comunicado anterior, que las partes «sean prudentes en sus acciones y declaraciones con el fin de permitir que las negociaciones puedan llegar a resultados».

El politólogo noruego Leiv Marsteintredet, profesor de política comparada de la Universidad de Bergen, expresó sus impresiones sobre el proceso.

¿Tienes una hipótesis de los elementos claves que podría facilitar Noruega para salir de la crisis política en Venezuela?

No es que Noruega tenga una fórmula mágica para encontrar una solución, una salida o solución de la situación trágica de Venezuela. La tienen que encontrar las partes del conflicto. Dicho eso, la experiencia del equipo negociador de Noruega podría ayudar para apoyar y ayudar a la oposición y el gobierno a encontrar una solución. Además Noruega tiene la ventaja de haber conocido bien al gobierno de Maduro a través del proceso de Colombia y obviamente también ha ganado la confianza de la oposición. Y para el rol negociador en general, Noruega se beneficia por ser un país pequeño que no representa ningún desafío ni amenaza a nadie y por ser un país muy respetado en el mundo.

¿Cuál es la relevancia del secreto en este tipo de acercamientos para lograr salidas a una crisis política?  Investigadores noruegos aseguran que los contactos con los actores colombianos comenzaron años antes de los anuncios de las negociaciones de paz en Colombia. De lo contrario no hubiera funcionado. ¿Es posible mantener la discreción con interlocutores venezolanos?

Mantener las negociaciones secretas es muy importante, cosa que ha subrayado la ministra exterior de Noruega en sus últimas declaraciones sobre el proceso. Es importante por varias razones: primero ayuda a las partes hablar sinceramente en las negociaciones, y si se observa que nadie habla del proceso, ayudaría a fortalecer una confianza entre las partes.  Ayuda también a las partes a tomar y negociar posiciones posiblemente impopulares entre los seguidores de cada parte del conflicto. Eso es importante porque si se mantiene el secreto en el proceso, se podría «vender» las partes negativas de un acuerdo argumentando que los beneficios de una transición son más importantes de los costos. Si solo sale a la luz los costos durante una negociación antes de llegar a un acuerdo, aumentaría la impaciencia y la crítica al proceso. En cuanto a sí es posible mantener el secreto entre las partes, si las partes son sinceras de la negociaciones, sería posible mantener el secreto. Pero si unas de las partes solo participa para debilitar al otro, entonces no sería posible mantener el secreto. De hecho, he llamado al gobierno y al equipo negociador noruego ingenuos porque me parece que no han entendido los intereses «spoilers» que existen en ambos lados (aunque me parece más así con el grupo de Mauro que con la oposición).

Rocío San Miguel, experta en el tema militar y defensora de Derechos Humanos, sostiene que la Fuerza Armada Nacional ha sido excluida en todos los procesos de negociación política entre la oposición y el gobierno en estos últimos veinte años.  Ella afirma que cualquier negociación sobre la transición en Venezuela debe incluir este tema expresamente, por lo menos dentro de cualquier mecanismo de gobernanza transitoria que se acuerde y que «lo militar/FANB»  es una variable determinante para una transición en Venezuela. ¿Piensas que el modelo de negociación noruega está tomando en cuenta este factor?

Primero, estoy totalmente de acuerdo con Rocío San Miguel en esto. El factor militar es clave, no solo por la importancia de la institución en Venezuela hoy en día, sino porque es difícil ver que Maduro y su gente aceptaría una salida negociada sin que produzca una brecha anterior entre los militares y el gobierno de Maduro. Si no existe una fuerza (que podrían ser los militares o una presión internacional) que le presente a Maduro una alternativa diferente al statu quo si no se produce una transición, difícilmente habría un acuerdo porque el gobierno de Maduro no tendría incentivos para dejar el poder de manera negociada. A la pregunta es difícil saber qué se habla detrás de las puertas cerradas, pero los militares o los intereses de los militares deberían de estar representadas en las negociaciones no por razones democráticas sino porque representa una ente fáctico de poder y porque posiblemente podría ser una institución más interesada en una transición que el gobierno, y que podría forzar al gobierno aceptar un acuerdo si este último no quiere aceptarlo. De momento parece que no tiene esa representación y eso obviamente puede representar un problema para las negociaciones.

Activistas de derechos humanos han comentado la gran carga emotiva en los encuentros de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, con los familiares de manifestantes muertos y heridos en protestas, y los familiares de los presos políticos y militares. ¿Qué aspectos no son negociables en relación a la violación de derechos humanos y crímenes de lesa humanidad?

Como noruego no me corresponde a mi decir cuáles puntos son negociables o no. Este es un tema para los venezolanos que han vivido bajo el régimen de Maduro y las víctimas de tantas violaciones de derechos humanos. Dicho eso, es obvio que los venezolanos tendrían que hacer sacrificios enormes en cuanto a justicia si quieren que la oposición llegue a un acuerdo con el gobierno. Eso incluiría amnistías generales y que los representantes del régimen se quedarían con los recursos que se han robado. Pero, hay que entender (y eso lo sabe muy bien el equipo negociador noruego) que existen límites legales, especialmente internacionales, a las amnistías, cosa que pondrían limites reales a lo que se puede negociar. También tanto la oposición como el gobierno sabe que cualquier amnistía sería difícil de sostener luego de un posible acuerdo. La experiencia de otros países muestra que amnistías durante una transición son difíciles de sostener.

¿Cómo podemos explicar el interés de Noruega al ciudadano común ? ¿Qué le digo a la gente que me dice que no cree que los noruegos están intentando resolver este conflicto sólo porque quieren promover la paz en el mundo? ¿Qué les decimos a los que piensan a los noruegos les interesa sacar algo más todo esto?

De fondo Noruega, como un país pequeño, está interesado en un mundo internacional apegado a reglas internacionales porque eso es su mejor protección. Regímenes democráticos son más propensos a seguir las reglas internacionales y por lo tanto hay un interés en una transición en Venezuela. Existen otros intereses obviamente. El interés en el éxito del acuerdo de paz también le lleva a Noruega involucrarse en el tema venezolano ya que difícilmente Colombia pueda implementar esos acuerdos si el país vecino está en crisis, ya que por la cantidad de migrantes le quedaría menos recursos para implementar este acuerdo. Y por la anarquía dentro de Venezuela el establecimiento de ELN, entre otros, también presenta retos al acuerdo de paz en Colombia. Obviamente Noruega, a través de Equinor, tiene inversiones en Venezuela, pero son menores y pocas y no afectarían los intereses noruegos en Venezuela. Existen teorías de conspiración sobre supuestos intereses petroleros en Venezuela y que eso crea intereses por obtener beneficios petroleros por involucrarse en este proceso. Esto es una teoría de conspiración que no hay que tomar en serio. En cuanto a nuestro interés en promover la paz, es posible que existe ese interés y que sea más fuerte que encontrar soluciones en Venezuela, pero poco probable que eso haya influenciado nuestro intereses en este caso. Noruega es y sigue siendo uno de los países del mundo con muy buena reputación a nivel mundial y no creo que arriesgarían su buena imagen promoviendo otros intereses que no sean producir una solución en Venezuela.

Notas desde Oslo (II): Las raíces del colapso venezolano. Una mirada noruega al autoritarismo competitivo de Hugo Chávez

Notas desde Oslo (II): Las raíces del colapso venezolano. Una mirada noruega al autoritarismo competitivo de Hugo Chávez

A nadie le gusta la muerte de un héroe. Ni ver películas sin un final feliz.

Quizás por eso cuesta tan explicar el colapso de Venezuela. Porque la fantasía de la construcción de un estado de bienestar basado en una democracia socialista participativa había calado hondo en la psique política del mundo. Muchos creyeron que la utopía de un país donde todos tenían derecho a la abundancia se había materializado en tierras venezolanas y reconocer que todo fue una farsa duele.

El politólogo noruego Leiv Marsteintredet comenzó a estudiar Venezuela cuando notó discrepancias entre lo que veía y lo que escuchaba de la boca del presidente Hugo Chávez. «Había una enorme brecha entre la realidad y la retórica del gobierno, sus fakes news y sus exageraciones».

Marstrintredet ya tenía experiencia en los discursos populistas latinoamericanos. Ha dedicado 15 años a la investigación de la democracia en América Latina, y comparte su trabajo de campo en Latinoamérica con sus responsabilidades como profesor de política comparada de la Universidad de Bergen, a unos 460 kilómetros al oeste de Oslo.

Al explicar la actual situación de colapso, las causas de la debacle y los posibles desenlaces de la situación de Venezuela usa un tono grave. Unos dirían que es descarnadamente realista y otros lo calificarían de pesimista.

El investigador se ciñe a sus observaciones y la esperanza no forma parte de esa ecuación. Piensa que hay demasiados factores que defienden el statu quo y apoyan la permanencia del mandatario Nicolás Maduro en el poder, aunque el deterioro se intensifique y aumente el sufrimiento de los ciudadanos.

El colapso en cifras

«Si Venezuela mantiene el status quo actual para el 2020 veremos una situación aún peor que la de Siria», dijo en un encuentro de la Asociación de Escuelas de Ciencias Políticas del Consejo Europeo.

Repasar la crudeza de la situación de Venezuela nunca está de más cuando se habla ante una audiencia europea que no sabe lo que es hacer una larga fila para comprar alimentos ni ha perdido a un ser querido por falta de asistencia médica.

Lo primero que Marstrintredet advierte que ya no usa gráficos para ilustrar la crisis porque  el deterioro es tan acelerado y profundo que «los arruinan», se vuelven incomprensibles, pierden su sentido.

Así que se afincó en indicadores económicos básicos, que una parte de la izquierda y la academia europea ha optado por desestimar como noticias tendenciosas que solo desean perjudicar los logros de la revolución bolivariana.

«Las cifras demuestran el colapso total: la hiperinflación en 2018 fue calculada en 1,7 millones. El FMI especula que en 2019 pudiera alcanzar 10 millones. Venezuela vive una de las hiperinflaciones más largas que ha visto el mundo. Ha durado al menos dos años. La mayoría de las hiperinflaciones duran entre 3 y 4 meses y luego se estabilizan», apuntó al iniciar a dibujar el dificil panorama venezolano.

Sobre el Producto Interno Bruto (PIB) señaló que se ha contraído un 50% en los últimos 5 años y que si al final del 2019 alcanza el pronóstico de un -65% en seis años se trataría de una de la economías más dramáticas de la historia. «Puede compararse con la caída de la Unión Soviética y varios de los países que dependían de la Unión Soviética. Puede ser comparado con países como Siria, que atraviesa una guerra civil, pero no existe una guerra en Venezuela. Es una crisis interna».

El tamaño de la economía también presentó una caída «enorme y drástica» al pasar de 334.000 millones de dólares en 2014 a 89.000 millones en 2019.

Para completar el cuadro, Marstrintredet dijo que desde el 2013 Venezuela ha reducido sus importaciones de alimentos, medicinas y equipos en un 80%. «Ese es el motivo de la escasez de alimentos y medicamentos en Venezuela. Hay mucha malnutrición, así que la caída de la economía tiene un alto costo humano».

Recordó que Venezuela es un país petrolero como Rusia y su Noruega natal. En 1999, cuando Hugo Chávez comenzaba su revolución, la producción petrolera venezolana alcanzaba los tres millones de barriles diarios, mientras que en el 2019 la producción apenas alcanza los 732 mil barriles diarios. «Produce un 25% de lo que solía producir y el 95% de sus ingresos provienen del petróleo», dijo el profesor.

Para Marstrintredet lo importante es cuantificar el costo social de la contracción de esos indicadores económicos.

Mientras en 2010 uno de cada cuatro venezolanos se encontraba en niveles de pobreza, en 2019 nueve de cada 10 venezolanos es considerado pobre.

«El salario mínimo, que es el ingreso que puede tener un empleado público, un profesor de universidad como yo, es de 3 dólares mensuales. Ese salario tan bajo es producto de la hiperinflación. ¿Pero qué hacen 9 de cada 10 personas que son pobres o extremadamente pobres? Pues migran».

Marstrintredet dijo que Venezuela es un país de unos 30 millones de habitantes y al menos 10 por ciento de la población ha abandonado el país. «La cifra de Naciones Unidas de 3,4 millones de migrantes pudiera alcanzar los 5 millones al final de 2019».

Una persona que trabaja en los campamentos de refugiados en Colombia dijo que estimaba que la mitad de la población venezolana terminaría abandonando el país.

La salud es uno de los sectores más afectados. «Venezuela tenía uno de los mejores programas de vacunación de Latinoamérica. Las enfermedades han regresado. Hubo un caso de sarampión entre 2014 y 2015. Desde el 2017 se han registrado 9.300 casos. La malaria ha crecido 10 veces».

Marstrintredet también mencionó las graves fallas de los servicios públicos, especialmente el desmantelamiento del sistema eléctrico por falta de mantenimiento que ha dejado durante horas al país entero sin electricidad

«La situación es muy oscura. Es literalmente oscura», dijo.

El nacimiento del autoritarismo competitivo

A diferencia de otros académicos que describen el deterioro de la situación venezolana a partir de la llegada al poder de Nicolás Maduro, Marstrintredet responsabiliza directamente a Chávez por encabezar un régimen autoritario competitivo que eliminó los mecanismos de autorregulación que una democracia liberal.  

misionchavezcandanga

Publicado el 15 dic. 2012

El académico explicó que aunque los chavistas alegan que la democracia venezolana se fortaleció con la masiva participación ciudadana en todos los procesos electorales organizados por Chávez, en realidad ocurrió todo lo contrario.

Marsteintredet propone que la democracia consta de los elementos liberales como el estado de derecho, el constitucionalismo y la separación de poderes, y los elementos participativos como el derecho a votar y la competencia entre partidos políticos.

La revolución bolivariana desmanteló los elementos liberales de la democracia y esa erosión institucional iniciada desde el comienzo de la revolución fue lo que derrumbó al país petrolero que abrió los brazos a los perseguidos durante las férreas dictaduras del sur del continente durante la década de los sesenta y setenta.

«Chávez argumentó que la democracia liberal había fallado, entonces la desechó. Usó retórica populista para vincular a la democracia liberal con las élites y la corrupción, distanció las instituciones como la asamblea y los partidos políticos del pueblo, diciendo que no eran representativos del pueblo».

Para afianzar su poder, Chávez creó una nueva constitución que le dio el derecho a ser elegido, debilitó los partidos políticos y le dio la oportunidad de designar nuevas autoridades en las instituciones que defienden el estado de derecho y que son las responsables de controlar el poder presidencial y judicial. «Chávez atacó el estado de derecho al renovar todas las autoridades que podían controlar el poder, que es la base del constitucionalismo».

Marsteintredet afirma que Chávez se convenció que había alcanzado el nivel más elevado de democracia participativa, «donde él, el líder, podía encarnar la voz del pueblo». Un pueblo que no conocía de distinciones porque todo el que disentía era excluido.

Y en medio de una popularidad inmenso, Chávez creó su democracia participativa, que el profesor denomina régimen autoritario competitivo porque no tiene mecanismos para resolver diferencias. En la revolución bolivariana estás adentro o afuera y estar afuera significa estar contra la patria.

Populismo, corrupción e incompetencia

Para explicar las raíces económicas y políticas del colapso hay que mencionar que Chávez no solo necesitaba controlar el sistema judicial, acaparar el poder de la Asamblea Nacional y ganar de manera amplia las elecciones. También era importante controlar Petróleos de Venezuela y el Banco Central de Venezuela.

El colapso de Venezuela también ha estado alimentado por la incompetencia y la corrupción, según Marsteintredet. La popularidad del chavismo no sólo se cimentó en el carisma del líder sino en la enorme cantidad de ingresos adicionales que percibió la revolución gracias el prolongado auge de los precios del petróleo.

Los recursos fueron repartidos parcialmente al pueblo y también le permitieron endeudarse en Wall Street y en China.

La bonanza catapultó su popularidad y «le dio la oportunidad de incrementar el nivel de corrupción sin perjudicar a la gente. Con ese crecimiento, el pueblo estaba experimentando un aumento en su nivel de vida aunque el país estaba siendo gobernado de una manera ineficiente», dijo Marsteintredet.

Con el nacimiento del estado socialista en 2006, Chávez tenía cada vez más control de la economía. Si tenías acceso al gobierno podías hacer grandes fortunas especulando con el diferencia entre la tasa de cambio oficial y la del mercado negro producto del control de cambios.

«Pero quiero enfatizar que eso fue posible por los cambios constitucionales realizados en 1999, que le permitió renovar el poder judicial, debilitar a los partidos políticos y aumentar el poder presidencial. No había nadie que controlara el consumo del gobierno. Tener un Banco Central politizado ayuda si quieres robar del estado», denunció.

Aplastar a la OEA para defenderse de los ciudadanos

En el plano regional, Chávez creo instituciones como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP) para atacar a la Organización de Estados Americanos (OEA) y proteger a los presidentes de sus ciudadanos.

«El orden liberal era defendido por la OEA que protege el sistema interamericano de derechos humanos en América Latina, que es el equivalente de la Comisión Europea de Derechos Humanos y la Corte Europea de Derechos Humanos. También es la institución que debería proteger la democracia».

Los nuevos organismos no tenían una convención de derechos humanos, ni mecanismos para proteger a los ciudadanos del estado. «De hecho esas instituciones fueron creadas para proteger a los gobernantes de sus ciudadanos», como la defensa de los líderes de UNASUR al presidente boliviano Evo Morales después de una ola de protestas en 2008.

El fin de la farsa

Entre los científicos sociales existe un intenso debate sobre la legitimidad de la revolución bolivariana. Unos la critican por la vulneración del estado de derecho y otros la defienden por el apoyo electoral.

«Y este debate puede durar años porque Hugo Chávez era popular. Entonces tienes la tensión perfecta entre el componente liberal de la democracia, que es el estado de derecho, y el componente popular de la democracia», dijo Marsteintredet.

El estado de derecho existe para proteger a las minoría, para controlar al gobierno y decirle que no puede hacer todo lo que le da la gana. «Pero el argumento en Venezuela y también en Noruega es que era un presidente democráticamente electo. Era popular. Entonces el argumento de las mayorías triunfaba sobre el argumento liberal».

Para Marsteintredet el problema con la democracia participativa es que funciona con la concepción de pueblo como una masa uniforme y eso podría funcionar siempre y cuando el gobierno esté respaldado por una inmensa mayoría.

Chávez logró gobernar bajo ese paradigma porque su popularidad le permitió ganar elecciones y referéndum, y eso legitimaba a Venezuela como una nación democrática.

Pero en la democracia participativa de Chávez las diferencias y desacuerdos no se podían dirimir porque para ello es necesario instituciones donde todos estuvieran representados. Y eso, en una democracia liberal, se hace mediante una serie de partidos políticos y la prensa libre.

«¿Pero qué pasa cuando la mayoría se convierte en minoría? ¿Cómo resolvemos los desacuerdos cuando has debilitado a todas las instituciones donde se pueden expresar las diferencias de todos los ciudadanos?«, se pregunta Marsteintredet.

El desenlace de esta democracia falsa ocurrió en diciembre de 2015 cuando la crisis ya había llegado, cuando el presidente Nicolás Maduro solo tenía el 25 o 30 por ciento de popularidad y pierde una elección importante por primera vez.

La oposición ganó dos tercios de representación en la Asamblea Nacional. En una democracia liberal con esos escaños en el parlamento los diputados pueden cambiar la constitución, pueden remover a un presidente, pueden elegir a una nueva directiva del Tribunal Supremo de Justicia.

Allí es donde la revolución venezolana se quitó la careta democrática y apareció la realidad. «Los diputados de la oposición quisieron ejercer su poder pero no pudieron porque las instituciones que permitirían los cambios estaban debilitadas».

«Y eso explica por qué en Venezuela hay dos presidentes. Juan Guaidó es el líder de la oposición. Usó la constitución para decir que la elección de Maduro fue ilegitima, que el puesto de presidente está vacante porque Nicolás Maduro es un usurpador y cuando el puesto está vacante recae en el presidente de la Asamblea Nacional como presidente interino. Ese es un argumento democrático clásico que dice que cuando el líder ha defraudado al pueblo, el pueblo recupera el poder y lo relegitima con unas nuevas elecciones.».

Por eso 50 países que apoyan a Guaidó y las naciones no democráticas apoyan a Maduro.

El criminal acorralado

Y desde ese momento, la crisis doméstica se convirtió en una crisis internacional. Han existido intentos de diálogo, sanciones de Estados Unidos que empeorado la situación económica, las sanciones petroleras que indican que ahora Venezuela solo le vende a China e India, el aislamiento de Venezuela tras su expulsión de la OEA.

Pero también lo que un día Chávez llamó democracia participativa se ha convertido en un régimen forajido que no puede renovar su legitimidad mediante elecciones.

Entonces Maduro se quitó la máscara y decidió mantenerse en el poder invitando a las guerrillas y organizaciones criminales de Colombia a controlar parcialmente el país, a dirigir minas ilegales para generar ingresos para el régimen que ahora es sancionado. Marsteintredet dice que el oro extraído ilegalmente es vendido en Turquía.

Hasta hace un par de meses el conflicto permanecía congelado por la participación de las grandes potencias. Por un lado, Estados Unidos y la Unión Europea apoya a Guaidó y por el otro Rusia, Cuba y China apoyan a Maduro.

Marsteintredet no ve salidas a mediano plazo. Explica que aunque muchos dicen que la crisis de Venezuela es insostenible, en la práctica hay lugares como Siria que llevan años viviendo en una situación límite.

Sin héroes ni final feliz

Para el profesor noruego existen tres posibles desenlaces. Ya no hay héroes ni finales felices. Sólo reparaciones transitorias para comenzar un largo y complicado camino hacia la reconstrucción.

Un escenario sería una intervención militar estadounidense, que considera improbable por el tamaño de Venezuela y el contrapeso de Cuba y Rusia.

Un segundo escenario sería algún tipo de transición hacia la democracia que implique el fin del gobierno de Maduro mediante una salida ordenada y negociada entre el poder saliente y el entrante.

Esa opción, que es lo que espera la mayoría, le parece difícil por la naturaleza delictiva del gobierno de Maduro. «Con la criminalización de los que detentan el poder, que están involucrados en la minería ilegal pero también el tráfico de droga Venezuela, que se ha convertido en el principal exportador o al menos transportista de cocaína a Estados Unidos, es difícil ver que estas personas están dispuestos a negociar la perdida de estos lucrativos ingresos».

El tercer escenario es un golpe militar tradicional. Pero este desenlace tampoco acercaría a Venezuela a la democracia porque los militares venezolanos están alineados con Rusia, Cuba y China.

Para Marsteintredet lo más factible es que se mantenga el statu quo, con el consecuente deterioro de la situación y el aumento de la migración. «Eso significa que el colapso solo empeorará».

El científico social no se aventura a especular cómo la crisis migratoria venezolana afectará la democracia en América Latina. «Es una pregunta abierta pero para finales de este año, la región ahora tiene que enfrentar una crisis migratoria enorme que a finales de este año alcanzará los niveles que hemos visto en Siria».

Los venezolanos confrontaron las «fakes news» del gobierno boliviariano cuando debieron enfrentarse a la dura realidad de su vida diaria. Pero los costos sociales fueron enormes cuando los observadores internacionales y el pueblo venezolano finalmente descubrieron que el régimen chavista estaba sustentado en engaños.

Notas desde Oslo (I):  Sobre el pragmatismo noruego y la mediación de paz en Venezuela

Notas desde Oslo (I): Sobre el pragmatismo noruego y la mediación de paz en Venezuela

La mediación noruega ha acaparado el interés de los venezolanos. Unos la rechazan de plano aduciendo el fracaso de todos los intentos de acercamiento entre el gobierno y la oposición durante los 20 años de la Revolución Bolivariana. Otros la apoyan en secreto, como quien se aferra a la oración en espera de un milagro.

Al caminar por las calles de Oslo es difícil imaginar los motivos que tiene Noruega para gastar dinero y el tiempo de su calificado personal diplomático para resolver un conflicto en país con el que no tiene vinculaciones políticas ni culturales obvias.

Noruega y Venezuela son disímiles en casi todos los sentidos. Mientras el país nórdico encabezó el ranking mundial de democracias por la nutrida participación política de la ciudadanía, la transparencia de su proceso electoral y la solidez de sus libertades civiles, Venezuela y Nicaragua fueron los países que más se hundieron en el autoritarismo al descender 17 puestos en el Índice Mundial de Democracias que publica anualmente el diario The Economist.

Otro factor diferencial es que Noruega es el país más igualitario del mundo, es decir, donde hay una menor brecha entre los que más y menos tienen. Sus cinco millones de habitantes tienen garantizado el derecho a la educación pública bilingüe de calidad y a la asistencia sanitaria universal. Aunque no existe un salario mínimo oficial, un trabajador de la construcción no calificado pudiera ganar unos 20 dólares la hora.

La foto superior fue tomada alrededor de 1890 y la inferior en 2004 en la estación ferroviaria Nordstrand bad og en el municipio de Oslo. Las imágenes muestran el desarrollo sostenible de un país que ha preservado su ambiente y su arquitectura tradicional en medio de una bonanza petrolera.

La prosperidad del país más rico del mundo contrasta de golpe con la desesperada situación venezolana. El salario mínimo mensual a finales de julio de 2019 era de 40.000 bolívares mensuales, lo que equivalía en el mercado negro a unos 3 dólares mensuales.

El control cambiario, el desmantelamiento de la industria petrolera, la devastación del sector agrícola, la expropiación o límites a las empresas privadas, la hiperinflación y la escasez de alimentos y medicinas ha generado niveles de pobreza en Venezuela que afectaban al 87 por ciento de la población en 2017, pero que en 2019 podría ser mayor.

La mirada noruega de la paz

Para comprender a cabalidad el interés de Noruega por la paz hay que decir que comenzó mucho antes de convertirse en una nación millonaria. El descubrimiento de cuantiosos yacimientos petroleros en su plataforma continental en 1965 transformó a una nación de pescadores y agricultores humildes en uno de los países con las mayores reservas de hidrocarburos del hemisferio norte.

Pero aun cuando los noruegos eran considerados los familiares pobres de Escandinavia, ya habían mostrado interés por la paz del mundo. El investigador noruego Roy Krøvel recordó en el libro Pensamiento social noruego sobre América Latina que desde 1901 el parlamento y el gobierno conceden anualmente el Premio Nobel de la Paz.

La semilla pacifista nació de los movimientos sociales noruegos. «El pacifismo y el antimilitarismo antiautoritario estaban muy extendidos entre los pequeños campesinos radicales en las dos últimas décadas del siglo XIX, como se demuestra en un número de estudios del entorno relacionado con el periódico Fedraheimen y el novelista Arne Garborg», escribió Krøvel.

Años más tarde, con el reorganización del poder en Europa al finalizar la Segunda Guerra Mundial, la pequeña Noruega consiguió su rol ideal como mediador en la resolución de conflictos. Desde entonces ha participado en 25 mediaciones de paz en países distantes como Sudán, Chipre, Sri Lanka, Colombia, Afganistán y Líbano.

Pero fue en 1989 cuando el ministerio de Relaciones Exteriores de Noruega justificó con argumentos realistas vinculados a la globalización su interés por intensificar sus esfuerzos por lograr una mayor justicia y equidad en países que estaban fuera de su interés estratégico.

«Un Estado pequeño, como Noruega, sin historia colonial y con intereses económicos menores en América Latina y África, está mejor posicionado para servir como facilitador de los derechos humanos y la paz que una superpotencia», dijo el académico Jan Egeland.

Tanteando posibilidades

Más allá de la efervescencia que acapara a la opinión pública venezolana y a la desconfianza visceral en los factores de poder luego de dos décadas de un profundo deterioro económico, social e institucional, el modelo noruego ha tenido aciertos en otros difíciles procesos de paz como en Guatemala y Colombia.

El proceso propuesto por Noruega no es una fórmula mágica, ha tenido triunfos y fracasos, y se ha creado a fuego lento durante décadas mediante discusiones transversales donde han tenido cabida la academia, los activistas y la clase política.

Una de las características explicadas por Krøvel es que los noruegos asumen una posición pragmática que considera que el cese del conflicto y la beligerancia es una condición indispensable para la construcción de una sociedad más justa e inclusiva. Para eso, el equipo negociador está dispuesto a conversar con todos los actores involucrados, incluyendo a los que han sido señalados como violadores de derechos humanos y terroristas.

Otro aspecto es el carácter secreto de las negociaciones para evitar las presiones de la opinión pública y factores que se benefician de la guerra. La primera vez que Noruega logró negociar en secreto fue antes del acuerdo de paz entre Israel y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). Luego también pudo mantener la discreción durante años de conversaciones previas en Haití y Colombia.

En el caso de la mediación venezolana, el sólo hecho de saber que existen es una prueba de que tanto el gobierno como la oposición han filtrado información que debería ser absolutamente confidencial para aumentar las posibilidades de éxito, dijo la investigadora noruega Benedicte Bull

Otro factor que contribuyó en otras negociaciones fue trasladar a las partes enfrentadas a las entrañas de los bosques noruegos, con sus pinos centenarios, sus paisajes escarpados y sus cabañas que han cambiado poco y mantienen su aire rústico pese a la bonanza. La socialización de enemigos políticos alrededor de una chimenea, rodeados de los sonidos de la naturaleza, fomentó un nivel de confianza que «se convirtió en la receta clave para el resultado exitoso de esos procesos de paz».

Zona boscosa al norte de Oslo.

Las primeras reuniones del proceso venezolano efectuadas a las afueras de Oslo no se prolongaron el tiempo suficiente como para propiciar la camaradería entre las partes. Un obstáculo adicional de las primeras conversaciones fue la imposibilidad de la oposición de mantener un frente sólido, aunque sea en las apariencias.

Las conversaciones con actores moderados de rangos medios de poder también requerían consultas constantes en Caracas, lo que interrumpía el ambiente distendido indispensable para negociar. Por eso luego de una interrupción momentánea, las conversaciones se reanudaron en la isla de Barbados, que permite un ambiente tranquilo pero está a pocas horas de vuelo de la costa venezolana.

Los investigadores especializados en América Latina han asegurado que Venezuela no tiene tiempo para esperar por un proceso de mediación prolongado como el que ocurrió en Colombia, pero también han advertido que no existen los acuerdos instantáneos.

Noruega no indicará el camino, ni propondrá soluciones. La mediación noruega es un espacio de encuentro para buscar una transición política en un país empobrecido y diezmado. El desafío es mantener negociando a un gobierno autocrático y una oposición dividida, en medio de conjeturas y filtraciones que alborotan el avispero en vez de avanzar hacia la paz.

Carlos Baute: De Amor y Dolor por Venezuela

Carlos Baute: De Amor y Dolor por Venezuela

Llegó puntual a la cita. Saludó a todos como si fueran amigos del alma y se sentó en una butaca alta a conversar sobre dos temas que dominan su discurso público: su carrera artística y Venezuela.

«Quiero en mi país se enteren de lo que hago», dijo Baute en un encuentro convocado exclusivamente para periodistas venezolanos.

Mucho ha cambiado desde los tiempos en que Baute era presentado como “el llanero de la ciudad” por Gilberto Correa en Sábado Sensacional. Para el país han sido tiempos de dolor y desatinos. Para el caraqueño más popular de Madrid, años de desarrollo y éxito.

Las jovencitas que hoy tararean sus canciones no soñaban con nacer cuando Baute cantaba y bailaba ante las cámaras con un look de tarzán moderno, melena rubia al aire y pecho descubierto.

Ahora proyecta una imagen urbana cuidada al detalle, con una sonrisa digna de comercial de pasta de diente. Y las chicas igualmente se enloquecen.

La gira De Amor y Dolor, su décimo disco desde que lanzó Orígenes en 1994, aún no arranca y ya habla de cifras astronómicas en el dinámico mundo de la música digital. ¿Quién es ese?, junto a la mexicana Maite Perroni y el puertorriqueño Juhn, tiene 50,6 millones de vistas en YouTube y sigue en ascenso.

Sobre su conexión con el público juvenil, Baute explicó que ha sido posible gracias a las plataformas de streaming como Spotify y YouTube, donde los muchachos tienen acceso directo a la música sin esperar a que la pasen en la radio. «Y todos los que trabajan conmigo son mucho más jóvenes que yo». Confiesa que son ellos los que le explican cómo acertar y sortear obstáculos en las redes sociales.

Lo que sí mantiene intacto es su acento. Habla a la prensa, a sus fans y en sus conciertos como si no hubiera salido de Caracas.

Baute, el compositor, sigue escribiéndole al amor pero con ritmos urbanos. Le costó varios años convencer a la casa discográfica Warner Music que le permitieran grabar reguetón. Su estrategia fue componer primero baladas pop y luego meter la excusa de que grabaría un “feat” urbano para montar coreografías para sus conciertos.

Una cosa que Baute ha aprendido lejos de su tierra es a tejer y fortalecer alianzas. Ha grabado con el hispano-dominicano Juan Magan, los andaluces Rasel y Sergio Contreras y el DJ canario Dany Romero. Y en el nuevo disco “Amor y Dolor” tiene feats con los artistas colombianos de Piso 21 y Farina, el panameño Joey Montana, También vuelve a hacer dúo con la española Marta Sánchez y el venezolano Chyno MIranda.

Con Venezuela en la mira

Sobre Venezuela habla sin pelos en la lengua. Apoya al presidente encargado Juan Guaidó y piensa que, a pesar de la impaciencia de muchos por la grave situación que atraviesa el país, es mucho lo que se ha logrado en estos últimos meses para poner cese a la usurpación del poder perpetrada por Nicolás Maduro.

Tampoco tiene reparos en mencionar la desintegración del estamento militar. Tras mirar de reojo a su representante y admitir que quizás la iba a «liar», Baute dijo que para nadie era un secreto que una cúpula de la Fuerza Armada de Venezuela está involucrado en negocios con el narcotráfico mientras que la tropa estaba sumida en la miseria. “Conozco gente humilde del ejército, con amigos, y me dicen que están pasando hambre, que sus amigos no tienen medicinas”.


Lo más cerca que ha estado Baute de su país en los últimos años fue durante el Concierto Venezuelan Aid, organizado por el británico Richard Branson en febrero de este año para recaudar fondos para la ayuda humanitaria en Venezuela.

Quizás fue la entusiasta respuesta del público a la canción “Yo me quedo en Venezuela” lo que impulsó a grabar una nueva versión en 2019. “Le dije al productor Jasmil Marrufo que hiciéramos una nueva versión y allí estamos». Todo el mundo está haciendo su trabajo sin cobrar y las regalías serán destinadas a “Una Medicina para Venezuela”, organización no gubernamental con la que ha colaborado desde hace 4 años y que ha enviado al menos 45 toneladas de insumos médicos para ayudar a aliviar mínimamente la crisis sanitaria.

Guaidó lamentó que al comienzo de los envíos «muchos kilos se perdieron» incautados por efectivos de la Guardia Nacional en el aeropuerto. Pero aseguró que ahora ya tienen establecidos los canales para que los medicamentos lleguen a su destino.

Sueños y conciertos

En España tiene años ganándose a pulso el cariño de un público difícil de convencer. Su popularidad recibió un espaldarazo con su participación en el programa “Tu cara de suena”, donde al principio participó a regañadientes y al final quedó encantado al interpretar a la inolvidable salsera cubana Celia Cruz. En cada emisión del programa salió airoso a pesar de la complejidad de los artistas que debió emular: Juan Gabriel, Lionel Ritchie, Ricky Martin y hasta el personaje animado Miguel de la película Coco.

Baute es un poco más discreto con su vida privada aunque si le preguntan habla del amor que siente por su mujer Astrid Klisans y sus hijos Markus,de 2 años, y Liene, de 1. Luego de varias semanas de intriga de la prensa rosa, los Baute-Klisans anunciaron en abril que su tercer hijo viene en camino.

De gira

Sus seguidores de Madrid podrán disfrutar los temas de «Amor y dolor» el viernes 24 de mayo a la sala Riviera, en un concierto que se repetirá en todas las regiones de España durante el verano. A América Latina llegará en octubre, cuando ya tiene previstas presentaciones en México, Argentina y Chile.

Su postura crítica ante el régimen de Maduro le impide presentarse en Venezuela, pero sueña con volver. Tiene planes de hacer un gran concierto gratuito después de que Guaidó convoque unas elecciones libres. Confía en que ese día está por llegar.

Carlos Baute disfruta de su tequeño en Apartaco luego del encuentro con Venezuela Press. Foto Carlos Hernández

La caminata sobre vidrio molido de César Miguel Rondón

La caminata sobre vidrio molido de César Miguel Rondón

(Foto cortesía Carlos Márques)

“La situación es espantosa. No me siento rendido pero me siento derrotado. Me dejaron abandonado porque no tengo un estamento democrático del cual agarrarme”, lamentó el periodista venezolano César Miguel Rondón frente a un grupo de colegas en un restaurant de Madrid.

Y esa derrota resuena en la voz del comunicador que todavía acompaña a sus radioescuchas todas las mañanas en una emisora caraqueña aunque las presiones del régimen de Nicolás Maduro lo obligaron a salir de Venezuela hace ya más de un año.

En la tertulia con miembros de la Asociación de Periodistas Venezolanos en España, el pasado miércoles 4 de julio, Rondón se alejó del optimismo engañoso y desnudó una realidad que algunos se niegan a ver. No habló de sus nuevos proyectos, ni de la última edición El Libro de la Salsa que fue presentado esta semana en Madrid.  Sólo conversó sobre Venezuela y  la labor de los periodistas como observadores de esa trágica historia.

“La noche que estamos pasando es oscura y muy larga. Por eso me molesta que digan que mañana cae Maduro. Eso es mentira. Lo que hay que decir es la verdad”.

Su presencia permanente en la radio desde hace 29 años le ha permitido tener un panorama claro del proceso de deterioro de Venezuela

“Soy un testigo de mi tiempo. Soy periodista, como somos todos. Por eso no creo que sea prudente engañarnos”.

Caminar sobre vidrio molido

Rondón reveló la herida de su exilio y las continuas presiones que aún recibe en el extranjero. “Ejercer periodismo en la Venezuela de hoy es muy difícil. Es como caminar sobre vidrio molido, descalzo, sin ser fakir…Hace un año fuí señalado por Nicolás Maduro y tuve que salir del país”.

Maduro acusó el 17 de mayo de 2017 a Rondón y al sociólogo Tulio Hernández de promover un genocidio como el que ocurrió en Ruanda en 1994, donde un millón de personas fueron masacradas. “Si yo, o alguno de nosotros, escribiera lo que dijo César Miguel Rondón ya tuviera una acusación penal”.

La ira de Maduro y la comparación con el exterminio en el país africano fue desproporcionada. El desagravio que terminó en el destierro del periodista fue provocado por un editorial en el que Rondón analizaba recientes episodios de escrache a hijos de funcionarios revolucionarios en el exterior.

Rondón sabía que debía abandonar el país pero aún tenía que decidir cómo. “Si salía por los caminos verdes pasaba a ser un prófugo. Yo salí por Maiquetía”, explicó sobre un viaje que le costaría varios intentos. El 17 de mayo funcionarios del Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime) anularon su pasaporte y el de su esposa, la periodista Flor Alicia Anzola, cuando trataron de abordar un avión rumbo a Estados Unidos.

Rondón tomó el riesgo de salir por la vía legal para seguir al frente de su programa de radio en Éxitos, que mantiene gracias al tesón del equipo de periodistas formado por Lilia Vanorio, Adriana Núñez y Luis Carlos Díaz, quienes permanecen en Venezuela.

Comentó que es muy fácil escribir un tweet para criticarlo y decir que se ha callado. “No me he callado, no me he censurado. Simplemente está prohibido hablar”.

Pese a las intensas presiones, Rondón asegura que a la radio le interesa seguir siendo radio porque es una empresa con más de mil empleados que depende de su programación.

No se detuvo en elogios al referirse a los colegas que siguen ejerciendo en Venezuela. “El periodismo que se hace es una maravilla. Los portales están haciendo el verdadero periodismo. Es un trabajo más sesudo, es un periodismo joven”. Estima que la edad media de esos profesionales ronda los 30 años.

Con el derrumbe de la prensa tradicional, la censura y la inexistencia de estadísticas oficiales,»los periodistas tienen que buscar la información con las uñas y eso hace que el resultado sea un periodismo de una gran pureza».

Frente a la alta calidad de los portales informativos, Rondón también desveló el lado negativo de la era de la información digital. “El problema del 2.0 son las redes. Son elementos de contaminación terrible”, por lo que recomendó a los usuarios prestar atención a las fuentes. El comunicador tiene dos millones 640 mil seguidores en su cuenta de Twitter @cmrondon.

Rondón cree que el radioescucha es el venezolano que fue criado en democracia y aunque vive en dictadura aún no ha caído en cuenta de lo que significa.

“El receptor de noticias sigue siendo demócrata. Fue educado en democracia”, por eso sigue esperando que los comunicadores informen de manera abierta lo que ocurre en el país. “Pero el receptor en los tiempos de dictadura sabe que hay cosas que no se pueden decir”.

Recordó a Vitelio Reyes, jefe de la comisión de censura en los tiempos de Pérez Jiménez, quien se paseaba por las redacciones de los diarios caraqueños con un lápiz rojo para tachar cualquier información que pudiera resultar incómoda al dictador.

En el gobierno de Maduro no existe un único “hombre del lápiz rojo”. La censura es impredecible, va mutando a cada momento. porque «el régimen está nervioso”.

“Esta semana no puedo entrevistar al rector de la UCAB, José Virtuoso, pero quizás la semana que viene si pueda hablar con él”, comentó.

“Trabajar en la radio es como estar en alcohólicos anónimos. Un día a la vez”.

20 años de una absurda revolución

Para hablar de la Revolución Bolivariana, Rondón no tuvo pelos en la lengua. En pocos minutos hizo una sinopsis de un panorama asfixiante del que no avizora una pronta salida.

“Hemos llegado a 20 años de una situación absurda para la que los venezolanos no estábamos preparados”, arrancó Rondón sobre el proceso que llevó al fallecido Hugo Chávez a ganar la presidencia en las elecciones de diciembre de 1998, con el 56,20% de los votos, frente al candidato Henríque Salas Römer, que obtuvo 39,97%.

Recordó que el arrollador triunfo de Chávez fue posible gracias al apoyo de los empresarios, de los medios de comunicación y de la clase media, que hoy están depauperados ante el avance de la revolución.

Rondón dejó claro que él no fue uno de los engañados. “Yo no lo apoyé porque me tocó transmitir en solitario la asonada del 4 de febrero de 1992. Para mi apoyarlo era impensable”, dijo al hacer referencia a la sangrienta intentona golpista liderada por Chávez para derrocar el segundo gobierno del presidente Carlos Andrés Pérez.

Rondón metió el primer dedo en la llaga. “En el Ateneo de Caracas, de los Otero de El Nacional, da un discurso de esperanza”, expresó para refrescar el espaldarazo de los medios y los intelectuales venezolanos a Chávez desde el inicio de su mandato.

Entre las primeras medidas de Chávez estuvo realizar un referéndum para convocar una Asamblea Nacional Constituyente que en pocos meses redactó una nueva Constitución. Poco después, convocó nuevamente elecciones generales que ganó con 59,73% de los votos, frente a su compañero de armas zuliano Francisco Arias Cárdenas (37,52%).

Luego el comunicador habló del fin de la luna de miel de Chávez con los venezolanos que soñaban con un país más inclusivo. En 2001 surgen las protestas “con mis hijos no te metas” que encabezaron educadores y asambleas de padres ante el decreto presidencial 1011, que modificó el reglamento del ejercicio de la docencia y permitió la entrada de maestros cubanos para los programas de alfabetización.

Para Rondón uno de los capítulos borrosos fue el intento de golpe de estado del 11 de abril de 2002 para sacar a Chávez del poder y que se desmoronó en tan solo 48 horas. “Todos los venezolanos fuimos engañados en el 2002. Nadie sabe completamente lo que pasó” dijo Rondón al apuntar que luego de la fallido golpe, Chávez descabezó el alto mando militar y creó una fuerza armada a la medida.

“Le pregunté al general (Efraín) Vásquez (Velasco): ¿Usted está al mando de la situación? y me respondió: No sé quién está al mando”.  Rondón dejó entrever en esa conversación con Vásquez Velasco, quien para abril del 2002 fungía como Comandante del Ejército, que nunca se supo quién fue el verdadero líder al afirmar: “Fue un golpe de muchas cabezas”.

Rondón mencionó otro episodio trascendente en la historia reciente del país: la llamada Huelga General o Para Petrolero, que comenzó el 2 de diciembre de 2002 con una convocatoria conjunta de la Confederación Nacional de Trabajadores de Venezuela y Fedecámaras para exigir la renuncia de Chávez, petición que es respaldada por los trabajadores de Petróleos de Venezuela.

“La huelga petrolera fue pésimamente mal manejada”, dijo Rondón sobre la estrategia opositora que paralizó al país durante dos meses pero que terminó en fracaso el 3 de febrero de 2003.

Unos 17 mil empleados petroleros fueron despedidos en cadena nacional por Chávez, quien mencionaba el nombre del trabajador,  soplaba un silbato y gritaba “FUERA”.

“En cuestión de meses la República había entregado a Chávez el control de las Fuerzas Armadas y el control de la industria petrolera”, relató.

Mientras Chávez recuperó el control del timón del país, el dictador cubano Fidel Castro recomendó al mandatario venezolano la creación de los programas de “Misiones” sociales para revertir el bajón que había sufrido su popularidad.

“Y con una oposición que no ve más allá de su ombligo, Chávez prepara su revolución de manera definitiva”, dijo. “Ya es un hombre multimillonario. Tiene para pagarlo todo”.

Rondón hizo un salto hasta el 2007 para resaltar el cierre de Radio Caracas Televisión por un “pleito personal” entre los dueños del canal y Chávez.

Ese mismo año ocurrió el primer fracaso electoral de Chávez, quien propuso un referéndum para reformar el artículo 69 de la Constitución Nacional de 1999 y convertir a Venezuela en un estado socialista. “El movimiento estudiantil en rebeldía le propina la primera derrota electoral”, dijo Rondón. Chávez se refirió al triunfo del “NO” como “la victoria de mierda”.

Tan solo unos meses antes, en diciembre de 2006, el presidente socialista había ganado su reelección de manera aplastante al obtener el 62,57% de los votos frente al adversario opositor Manuel Rosales, quien fue apoyado por 37,18% de los electores.

Rondón apuntó que al finalizar su tercer mandato, Chávez participó “moribundo” en una campaña electoral en la que se dilapidaron 40.000 millones de dólares, según palabras del ministro de Planificación Jorge Giordani.

Un Chávez visiblemente enfermo, con el rostro hinchado, ganó por cuarta vez la presidencia de Venezuela al vencer al candidato de la Mesa la Unidad Democrática, Henríque Capriles Radonski, (55,08% frente a 44,30%), en unos comicios adelantados dos meses “por razones técnicas” del Consejo Nacional Electoral (CNE), dominado por rectoras simpatizantes del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv).

A pesar de las desventajas de las condiciones electorales Capriles Randonski reconoció los resultados.

Rondón explicó que “Hugo Chávez monta muchas elecciones porque eran su mejor carta. Y en la medida en que eso se acaba, todo se desploma”, al referirse al secretismo que rodeó su muerte y la consolidación de su sucesor, Nicolás Maduro.

La saliva del dictador

Las palabras de Rondón se hicieron aún más severas al resumir el mandato de Maduro, quien se aferró al poder en unas polémicas elecciones convocadas a escasos tres meses del anuncio de la muerte de Chávez.

Según el CNE, Maduro derrotó al opositor Capriles Radonski por apenas 223.599 votos en unos comicios en los que participaron un poco más de 15 millones de venezolanos, o un 80 por ciento de los ciudadanos apuntados en el Registro Electoral.

Para los críticos de la revolución bolivariana fueron unas elecciones plagadas de irregularidades, donde el gobierno invirtió de manera fraudulenta el dinero público para permanecer en el poder.

“Si Hugo Chávez fue nefasto, Nicolás Maduro es peor”, sentenció Rondón.

El comunicador aseguró que hoy la república no existe. “El país es un sainete, y como en todo teatro de títeres, lo que funciona es una marioneta”.

El país está dividido entre los que detentan el poder y una oposición acorralada. “Y cuando hay dos países no tienes ningún país porque no sabes a qué atenerte”.

El adjetivo que usó Rondón para describir la situación de Venezuela fue “desesperada”, con una Asamblea Nacional en Caracas “que está condenada a la muerte” y una fiscalía que intenta trabajar desde el exilio.

Reconoce que aún existe una dirigencia opositora, pero está acorralada, secuestrada, arrinconada. “El país está gobernado por un sistema delincuencial”.

Considera que el gobierno de Maduro es tan débil que parece aguantado con saliva. “Pero es una saliva criminal. Es un gobierno que mató a 140 personas y siguió bailando salsa”.

Pese al desalentador panorama, Rondón se niega a aceptar que la solución de los problemas venezolanos esté en manos de la comunidad internacional.

“Yo no puedo aceptar que mis esperanzas estén en el exterior. No puedo aceptar una invasión. Reconozco que como ciudadano venezolanos me siento derrotado. Pero claro que habrá una salida. Los venezolanos tendremos nuestros momentos de sensatez”.

Inmadurez frente a Maduro

Para analizar la situación de la oposición, Rondón hizo alusión a sus orígenes como un venezolano nacido en el exilio.

Sus padres César Rondón Lovera y Roselena Tejada fueron fundadores del partido Acción Democrática, se casaron en la Penitenciaría Nacional de Venezuela, en San Juan de los Morros, fueron expulsados del país y tuvieron a su primogénito en una época llena de penurias en Ciudad de México en 1954.

Rondón contó que su mamá Roselena, quien está viva y lúcida, nunca comprendió el motivo de la entrega del líder de Voluntad Popular Leopoldo López al gobierno de Maduro en febrero de 2014.

Roselena Tejada, quien fue perseguida por la Seguridad Nacional de Marcos Pérez Jiménez, le dijo a su hijo: “Yo no entiendo a ese muchacho. Si estás en dictadura, tu no te entregas”.

En ese contexto, Rondón reflexiona: “Voluntad Popular tiene un líder que dice que en Venezuela hay una dictadura, y se entregó a la dictadura. Cosa difícil de entender”.

“Primero Justicia, por su parte, se plantea que va a hacer oposición democrática a un régimen dictatorial. Y eso fue una equivocación”, opinó.

A juicio de Rondón, Primero Justicia y Voluntad Popular son un mismo partido, dividido por “egos y diferencias personales” de dos señores. Otra característica de ambas organizaciones políticas es que no son partidos de masas, sino maquinarias electorales.

“Ambos partidos se equivocaron. Siguieron estrategias equivocadas”. Maduro no era capaz de ganar unas elecciones. “Ganamos las elecciones de la Asamblea Nacional en el 2015 y en marzo de 2016 estaba atornillado en el poder. Y no ha hecho nada para atornillarse”.

Para Rondón los venezolanos somos unos seres extenuados. “La palabra Venezuela es una palabra pastosa, nos duele”, confesó. “Nos arrinconaron. Tenemos muchos dolores, como los torturados de las tumbas”.

Uno de sus lamentos son los caídos en las manifestaciones de 2014 y 2017, al reconocer que “no los hemos debido lanzar a la calle”.

Los muchachos pensaban convencidos que si seguían lanzando piedras estaban más cerca de tumbar al régimen, mientras se enfrentaban a una Guardia Nacional con órdenes de matar.

Habla Flor Alicia

La periodista Flor Alicia Anzola hizo una valiosa contribución en el conversatorio con los miembros de Venezuelan Press.

Anzola es una comunicadora con voz propia, con más de 30 años como productora en radio y televisión. Ella también fue perseguida y desterrada junto a su esposo César Miguel Rondón.

Comentó que los periodistas venezolanos que viven en el extranjero pueden contribuir de muchas maneras para exponer los actos de corrupción y los abusos de poder del régimen venezolano.

Anzola dijo que las noticias publicadas en el extranjero con frecuencia tienen una mayor repercusión internacional y ayudan a visibilizar lo que sucede en el país.

Opinó que otro aporte que pueden realizar los periodistas de la diáspora es colaborando en la investigación de información a la que se puede acceder fuera de Venezuela y entregar la data resultante a organizaciones no gubernamentales como Transparencia Venezuela, que hace un seguimiento exhaustivo de las acciones del gobierno.

La comunicadora expresó que es importante hacer seguimiento a los cuantiosos recursos que han salido del país y que en algún momento deben ser repatriados.

“Debemos unificar esfuerzos, hacernos visibles, encontrar puntos de conexión”, apuntó Anzola.

Sin Happy End

Rondón no edulcoró el cierre de su breve pero intenso recuento de la situación venezolana.

“Venezuela nos duele a nosotros. Es nuestro problema y debemos resolverlo nosotros”.

Aunque en el recuento histórico del drama venezolano mencionó los fiascos opositores, Rondón consideró que no es momento de enfrentamientos entre las facciones de la oposición sino en aunar esfuerzos para lograr un bien común.

Sobre la labor de los periodistas durante la dictadura, dijo que tenemos que seguir haciendo nuestro trabajo. “El un oficio de entrépitos, de seres impertinentes que nos metemos donde no nos llaman”

“Nuestro deber es decir, contar lo que pasa”.

Y lo que pasa hoy, para César Miguel Rondón, está a la vista de todos:  “El país es un inmenso dolor”.