Para los militares venezolanos la solución de la crisis no es una cuestión de honor ni de principios sino de pragmatismo.

Por ese motivo la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) tardó tanto en reaccionar luego de la juramentación de Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela el pasado 23 de enero. Necesitaba actuar con sangre fría y medir cuál era la opción que le rindiera más beneficio, mayor poder y menos derramamiento de sangre.

La experta militar y defensora de derechos humanos Rocío San Miguel afirmó que la actual estructura militar es un sistema controlado por el gobierno de Nicolás Maduro y llegar a ella no es cosa fácil.

La estrategia de Guaidó se ha basado en apelar a la dignidad del uniforme militar para establecer puentes o una nueva forma de diálogo con la FANB desde una oposición que tiene años enfrentada con el sector castrense. No desea fustigarlos sino encontrar una salida.

Por eso, una de las primeras medidas aprobadas por Guaidó al asumir la presidencia de la Asamblea Nacional el 5 de enero fue una ley de Amnistía para funcionarios civiles y militares que «colaboren en la restitución del orden constitucional» de Venezuela.

Pero a la hora de sacar cuentas la balanza de la fuerza armada aún está del lado de Maduro porque no se trata de un asunto de prestigio sino de un asunto de control y poder, afirmó San Miguel.

El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, aseguró que las personas que apoyaban la presidencia de Guaidó «no están en su centro. Tienen una actitud esquizofrénica«.

El Observatorio Venezolano de Conflictividad Social dijo que ,desde el lunes 21 hasta el jueves 24, 26 personas habían sido asesinadas a tiros en las protestas.

Lo cierto es que personajes como Padrino López tendrían mucho que perder con un cambio de gobierno. Aunque no se ha comprobado la vinculación directa del Alto Mando Militar con el narcotráfico, el hecho de que Venezuela sea el país con el mayor tránsito de cocaína en el mundo, según estadísticas de la Organización de las Naciones Unidas, podría apuntar en esa dirección.

“La FANB controla la frontera y todos los tráficos: droga, minerales, alimentos, combustible”, aseguró San Miguel.

¿Maduro al exilio?

Otro aspecto clave es que la FANB tendría que aceptar la estrategia diseñada por las fuerzas opositoras y sus aliados para que Maduro abandone el poder.

En el caso hipotético de que Estados Unidos ofreciera a Maduro salir del país al exilio sin ser juzgado, San Miguel consideró que las FANB lo aceptarían.

“Las lecciones del 58, 92 y 2002 indican que las Fuerzas Armadas son pragmáticas. Abandonan presidentes que pierden el apoyo del pueblo. Evitan el conflicto militar”, expresó San Miguel.

Las fechas claves mencionadas por la abogada venezolana son el 23 de enero de 1958, cuando las fuerzas armadas apoyaron al pueblo de Venezuela para derrocar al dictador Marcos Pérez Jiménez.

En 1992, las dos intentonas golpistas al gobierno de Carlos Andrés Pérez. La primera fue encabezada por el teniente coronel Hugo Chávez Frías el 4 de febrero. Con Chávez preso, la segunda sublevación fue comandada por Hernán Evencio Grüber Odremán el 27 de noviembre.

Diez años más tarde, el 11 de abril de 2002, a Chávez le tocó resistir un intento de golpe de un grupo de civiles liderado por Pedro Carmona Estanga, presidente de la confederación de comerciantes e industriales más importante del país. La separación de Chávez de la presidencia durante 72 horas fue precedida por momentos confusos donde hubo multitudinarias manifestaciones contra su gobierno frente a sólidas muestras de apoyo en los sectores populares.

Aunque la juramentación de Guaidó no es un golpe de estado sino un inédito proceso político protagonizado por la Asamblea Nacional, en la práctica hay dos presidentes y la Fuerza Armada tiene que decidir a qué mandatario apoyará.

Si repasamos las estrategias armadas de otros países del continente como Estados Unidos,  recordamos que han recurrido a las intervenciones armadas para sacar a la fuerza a mandatarios en el poder, como lo hizo el 20 de diciembre en 1989 en Panamá para derrocar al dictador Manuel Noriega.

Cinco años antes, la ONU autorizó el uso de la fuerza militar para expulsar a la junta militar que había arrebatado el poder al presidente electo de Haití, Jean-Bertrand Aristide.

Pero ese no es un escenario factible en el caso de Venezuela.

Una posible salida para el presidente Maduro sería más parecida al exilio del mandatario filipino, Ferdinand Marcos, quien salió del país acompañado de su familia en febrero de 1986 en una operación diplomática meticulosamente planeada y en la que se le prometió que nunca sería juzgado por los crímenes ocurridos durante su mandato.

Bajo ese esquema, Maduro saldría con su esposa Cilia Flores y su extensa familia hacia un país huésped bajo la promesa de que jamás serán recriminados por ninguna de sus acciones criminales.

Pero Guaidó aclaró el viernes en un encuentro con el pueblo en Caracas que no cree en intervenciones militares y todo su esfuerzo continúa en su estrategia de lograr el cese de la usurpación para convocar unas elecciones generales.

Datos de actividades criminales

Dentro de este panorama, no está claro si será posible convencer a los oficiales vinculados a organizaciones criminales de que entreguen el poder.

Un informe de la organización Insight Crime aseguró haber recabado durante tres años sólidas evidencias que implican a 123 oficiales de la FANB implicados en el tráfico de cocaína.

“El presidente Maduro, en lugar de hacer a un lado a los acusados de narcotráfico, los ha ascendido a los más altos cargos, quizás calculando que si el régimen cae, ellos serán los que más tengan que perder y por consiguiente harán lo máximo posible para preservar al régimen, y a su cabeza”, señaló el informe.

Según Transparencia Venezuela, al menos 11.000 miembros de la FANB se hallan en posiciones de poder. La organización gubernamental Control Ciudadano señaló que la participación de los militares en el gobierno alcanza ya un 43,7%.

Oficiales sacan ilegalmente el oro de Venezuela hacia Aruba, Curazao, Bonaire, Dubai y China en vuelos particulares, comerciales y aviones de las FANB.

También existen numerosos testimonios del control que ejercen funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana en el contrabando de combustible en la frontera con Colombia, Brasil y en las islas vecinas en el Mar Caribe.

Noticia publicada originalmente en Yahoo Noticias.